Conservas Medrano

Historia

El amor a la tierra se cultiva día tras día, generación tras generación. Igual que el apego por las raíces que definen nuestra identidad. Así se ha labrado la historia de Conservas Medrano desde que, en 1986, José Luis Medrano y Pilar Muñoz fundaran en Tudela Food Export, una empresa que exportaba conservas de la Ribera de Navarra .

José Luis siempre tuvo alma de emprendedor. Por eso creó su propio proyecto personal, que fue creciendo al mismo ritmo que los más pequeños de su familia iban asomándose a la vida. Diez años más tarde, Food Export se adentró también en el campo de la importación, de ahí que cambiara su nombre por el de IMPEX Medrano.

Hasta que a comienzos de 2000, sus hijos Javier y Álvaro, hoy director comercial y de Producción y Calidad respectivamente, se sumaron al proyecto y ayudaron a impulsar nuevos retos. La compañía, como las verduras u hortalizas más preciadas de la huerta navarra, maduraba con mimo y dedicación. Así nació Vencerol, la marca que sirvió para empezar a vender conservas propias; se inauguraron nuevas instalaciones en Tudela, con 4.000 metros cuadrados; y, en 2011, se adquirieron las de Deliconservas en Lekunberri, especializada en platos marineros del País Vasco.

La familia amplió después la delegación de la Ribera hasta los 7.500 metros cuadrados actuales para enriquecer su menú de platos elaborados y comenzar la producción de alcachofas con la IGP Tudela, espárragos con la IGP Navarra, pimientos con la DO Piquillo de Lodosa y conservas ecológicas. Por eso, en 2018, la empresa pasó a denominarse Conservas Medrano, que un año más tarde se convertiría en el mayor productor de alcachofa con la IGP de Tudela.

Ese cariño al servicio de los pequeños detalles tuvo su recompensa cuando José Luis recibió el Premio Alimenta Navarra 2019 en la categoría de Trayectoria y Desarrollo Empresarial. Porque hoy, Conservas Medrano es un semillero de excelencia. Gracias a su sistema de trazabilidad y sus exhaustivos controles y procesos, avalados por el International Food Standard, evoluciona permanentemente para dar respuesta a las nuevas tendencias en alimentación y ofrecer una rica gama de productos, que conservan su esencia más artesanal.

Marcas

CASA MEDRANO

Un sentido homenaje a la familia Medrano y, muy especialmente, al abuelo Hipólito, hortelano vocacional que transmitió su pasión por el campo a José Luis, quien después hizo lo propio con sus hijos. Su recuerdo ha quedado impreso en la propia marca, que recrea la antigua casa de la familia.

Por eso, Casa Medrano representa la calidad prémium de nuestras conservas artesanas, tanto ecológicas como tradicionales, y ese interés cada vez más creciente por la agricultura sostenible y los productos más saludables.

VENCEROL

Vencerol es la calle tudelana donde José Luis y Pilar vivían en 1986. Fueron tiempos felices, en los que el campo navarro comenzaba a abrirse al mundo. Allí, ambos disfrutaban de los plácidos atardeceres que regala la Ribera, regados con el canto de unos pájaros cuyo nombre, curiosamente, parece una derivación de Vencerol: los vencejos. Un ave que, pese a sus escasos 35 gramos de peso, puede permanecer hasta diez meses en el aire y sin posarse, volando al compás de cualquier viento. Observarlos inspiró a José Luis y Pilar para materializar uno de los grandes cambios de la empresa: comenzar a vender conservas propias tanto en España como en Francia.

LA TUDELANA

El prestigio internacional de la huerta tudelana comenzó a gestarse en tiempos inmemoriales, cuando judíos, musulmanes y mozárabes se sorprendieron con las bondades de la tierra ribera. Sus características son perfectas para que las verduras y hortalizas más emblemáticas de la región adquieran su máxima expresión de sabor. La alcachofa, el espárrago y el pimiento del piquillo, todos ellos con el distintivo de Indicación Geográfica Protegida (IGP) o con Denominación de Origen (DO), son iconos de nuestra cultura gastronómica, célebre en todo el mundo. Una lista a la que se suman el cardo, las pochas, la borraja…

AIMAR

Aimar nace en los muelles de Pasajes y San Sebastián, como un ejercicio de añoranza y recuerdo de la cocina tradicional que nuestras abuelas pocharon a fuego lento. Allí, los pescadores recuperaban fuerzas con exquisitos marmitakos y rumiaban los grandes secretos del bonito, el atún, el calamar, el bacalao y las sopas y cremas más sabrosas. Recetas hiladas a pie de puerto para un consumidor que cada vez demanda más platos elaborados, de alto valor culinario. Por eso adquirimos esta marca, que ha apostado siempre por los platos caseros de cuchara, cocinados con materias primas llegadas de las mejores lonjas del Cantábrico. Y hemos mantenido su filosofía original para ampliar la gama de recetas, que ahora preparamos en nuestras instalaciones de Tudela.

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